jueves, 16 de febrero de 2017

Houdini

Esta soledad no es sola.
Es un cúmulo de soledades.
El presente es sólo la acumulación de abismos.
Cada vez que me separo, vuelvo a tener seis meses de edad.
Cada vez que encuentro pareja, año y medio.
Y así, en una sucesión de repeticiones.
Cada repetición es original.
Hay quienes dejan marcas.
Hay quienes dejan marcas en las marcas.
Hay quienes no dejan, ni se dejan, ni dejan.
Lo obvio de todo esto está en la boca del estómago,
en las ganas de tomar más café de lo que acostumbro,
en la luz y la oscuridad que no se configuran como deseo,
en ese miedo a la muerte que es ganas de morir,
en ese miedo a morir que es ganas de matar,
en ese accidente temido que es accidente esperado,
en esas ganas de encontrar que son quién sabe qué.

2013 (o el año que murieron las abuelas)

Un día pensé cómo sería cuando se murieran mis abuelas
otro día pensé cómo me sentiría cuando muriera Fidel
en ambos casos me equivoqué
no sentí lo mismo que me había imaginado
no sentí ni tanto dolor ni tanto extrañamiento
supongo que tiene que ver con que he perdido algunas ilusiones
el mundo de hoy me parece una pesadilla breve
mi vida de hoy me parece un escaparate íntimo y público
me molesta el instinto de rebaño cotidiano
las estupideces repetidas al cansancio por los noticieros y los locutores de radio
el fútbol nacional e internacional
la geopolítica, las guerras, las muertes
la muerte
cada 100 años, dijo alguien por ahí, se van todas las personas que alguna vez existieron en el planeta y son reemplazadas por unas personas totalmente nuevas
estos años que viviré no son nada para nada
cuando muera no seré, ni seré yo
no recordaré ni los besos que te di
no sabré que alguna vez viví
que alguna vez caminé
que alguna vez te abracé
que alguna vez dormí
que alguna vez escribí estas palabras para alguien que tal vez las leerá
o tal vez no.

Je te veux

Hay personas que me hacen escribir.
Tal vez, que quiera escribir no sea un buen síntoma.
Las historias no tienen ni finales ni inicios.

Sus besos me provocan,
la sensación casi elástica de su boca.
el cigarro prendido al revés.

Nadie quiere sentir.
Yo tampoco.
Es terrorífico.

Cuando leo lo que escribo me avergüenzo.
Nunca sé que hacer después de un beso.
Nunca sé que sigue después.

Demasiado tarde

Lo sentí todos los días que caminamos juntos
cuando amasamos pan
cuando dormimos juntos
cuando nos besamos
cuando temblamos
cuando te besé la frente y las manos
cuando dormías en medias
cuando te secabas el pelo de noche
cuando hacías ruidos de niña
cuando nos abrazábamos
en tus actos de ternura
en tu generosidad de frutas
en tus planes
en tu ilusión
en tu cariño.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Tener lo que se andaba buscando

Es simpática esa frase:
"tener lo que se andaba buscando".
A mí cada vez me parece más absurda.
Vivir no es como perder las llaves,
aunque las llaves que perdiste tampoco las encontrarás.
¿Cuál es este afán de sentir nostalgia,
de olvidar la mitad
de sentir aun extrañeza
de aun querer llorar?
Cuando se encuentra a otr@ se encuentra un desencuentro.
Y siempre se encuentra lo que no se andaba buscando.
Esa es la tristeza de "encontrar".
Más si es claro que lo que encontrás se repite.
El problema es siempre el/la otr@,
pero no en el sentido de que ese/a otr@ es responsable
si no más bien en el sentido de que siempre es problemático
al menos para mí.
Sobre todo en lo que a sexo se refiere.
Siempre pienso que es más placentera la masturbación.
Más ahora, con la alta disponibilidad de porno.
Es todo más sencillo.
Y mucho menos real.
Uno no se enfrenta al otro y su cuerpo,
y sus deseos,
y sus manías,
y sus olores,
y sus pudores,
y sus etcéteras etcéteras.
La masturbación es eso que los neoliberales nunca han podido cobrar.
Es el ejemplo estelar de que sí hay almuerzo gratis.
Es placer, alegría, diversión y amor todo al mismo tiempo.
Y no hay que pagar por él.
Y no hay que lidiar con nadie más que con uno mismo,
y de eso uno ya tiene costumbre.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Old draft

Tal vez esto no sea tan malo.
Tal vez se pueda querer de otras maneras.
Tal vez se pueda aprender.

La oficina

El estruendo del mar de carros
la ansiedad y violencia por llegar al empleo
la violencia del empleo
la felicidad de la salida
la fugacidad de la felicidad
somos todos esclavos
cuerpos a sueldo
el umbral del empleo es guillotina